viernes, 4 de febrero de 2011

Recuerdos de infancia


Una de las cosas que tenemos los mayores, es que a veces nos recreamos en nuestros recuerdos. Yo retrocediendo muchos años atrás, voy viendo paso, a paso, mis días en casa de mis abuelos. Allí tenia algunas cosas prohibidas, como era el entrar sola a la bodega de las ``tinajas´´, porque al estar éstas bajo tierra, con la boca a ras de suelo, era peligroso porque si deslizabas las tapaderas de madera que las cubrían podías caer en ellas ,ahogándote en el preciado oro verde. A la turbina creo que nunca llegue a bajar , ni acompañada, porque allí había grandes poleas,y un salto de agua, que eran las encargadas de producir la energía que ponía en movimiento la fábrica. En aquel tiempo, por aquellos entornos no había tendido eléctrico y allí se producía toda la electricidad, pudiendo disfrutar de luz no sólo en el molino sino en todas las estancias de la casa.

A mi me gustaba mucho entrar en todos los sitios, porque siempre tuve curiosidad por las cosas. Me impresionaban mucho aquellos grandes bidones que llegaban al alto techo en los cuales también se guardaba el aceite, así como ver moverse aquellas tres grandes piedras que trituraban las aceitunas con aquel ruido , y olor tan característico; la``prensa´´ que hacia que el aceite corriera, y que para mi era como si fuera un pequeño ``riachuelo´´; allí podía observar como los ``cagarraches´´ que así se llamaban los obreros cualificados en estos quehaceres, colocaban los ``capachos´´e iban cubriendo con aquella negra masa, entre uno y otro y cuando llegaban a lo más alto prensaban y entonces era cuando salia el aceite.

Ya por hoy lo dejo otro día seguiré con mis vivencias para que mis hijos tengan ese recuerdo.

Prensa de aceite con los "capachos"